El designado interventor judicial en el Partido Justicialista (PJ), Luis Barrionuevo, conduce desde hace décadas la Federación de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Fethgra), fue diputado y senador nacional por Catamarca y candidato a gobernador de ese distrito y lideró desde 2008 la CGT Azul y Blanca, una de las tres centrales obreras en las que se dividió el sindicalismo durante la era kirchnerista.
A los 76 años, el sindicalista y político peronista fue designado ayer de forma sorpresiva al frente del PJ nacional por la jueza María Servini como interventor judicial, luego de una presentación realizada por Carlos Acuña -cotriunviro de la CGT y líder del gremio de estaciones de servicio-, Oscar Rojas, jefe de la organización de maestranza, y Horacio Valdez del SOIVA, sindicato de trabajadores del vidrio.
Barrionuevo nació el 15 de marzo de 1942 en Catamarca, está casado con la diputada nacional del Frente Renovador (FR) y ex ministra de Trabajo del ex presidente Eduardo Duhalde, Graciela Camaño, y tiene tres hijos: Alejandro, Melina Eva y Sandra Liliana.
Famoso por su verborragia altisonante, fue parte fundamental del llamado Pacto de Olivos y son siempre recordadas sus frases “Nadie hizo la plata trabajando” y “En la Argentina hay que dejar de robar al menos dos años” para producir su recuperación.
El jefe sindical también encabezó la comisión directiva del club Chacarita Juniors -aunque es hincha de Independiente- y colaboró de forma activa en el encumbramiento de su cuñado Dante Camaño -hermano de Graciela- en la estratégica seccional Capital Federal del sindicato gastronómico (Uthgra) al frente de la recordada Lista Gris.
Ahora deberá administrar y normalizar un PJ que, hace ya años, el propio Moyano había abandonado por considerarlo “una cáscara vacía” y enfrentar rechazos internos.
SUSCRIBITE a esta promo especial